domingo, 25 de noviembre de 2012

AUSTRALIA = 1 furgoneta + 2 semanas + 5 depósitos + 2600 km por la costa este + 1 susto entrando en una glorieta x la izquierda

+ 1 avioneta, 3 barcos, 1 tren y 2 bicis
+ 4 ballenas avistadas + 1 grupo de delfines + 4 canguros q comieron de mi mano + 1 koala acariciado + muchos más animales de los q ponía el libro de Ciencias + 1 intento frustrado de buceo
+ miles de peces de colores + playas kilométricas vacías e impolutas
+ trekking
+ kilos de Angus beef + 1 copa de vino a 9 $ +
1 acento incomprensible pronunciado por gente extremadamente amable + ... ¡¡muchas ganas de volver!!

lunes, 12 de noviembre de 2012

VISITAS Y VISITA A XI’AN

Hay muchas entradas en este blog dedicadas a las visitas que, con muy buen criterio, deciden invertir su tiempo y su dinero en venir a vernos. Con la cantidad de destinos que hay cuando uno se pone a escoger sus vacaciones, que escojan China y ahora me parece todo un honor. Así que en mayo, una vez más, nos pusimos manos a la obra para que, cuando suban en el avión de vuelta, piensen que sí, que quizás hay destinos mejores, pero que desde luego si hubieran visitado este país en otro momento, no lo habrían pasado mejor.
Desde el punto de vista del que “recibe”, todas las visitas son distintas aunque no te muevas de la ciudad en la que vives. Me encanta ver sus fotos cuando se van, ya que es como redescubrir lo que veo a diario, pero desde otra perspectiva y con otros ojos; las cosas que ya no me llamaban la atención –como me dicen algunos, “me estoy achinando”- vuelven a sorprenderme y a veces incluso tengo que preguntar “pero, ¿dónde es esto?” y apuntar la dirección para ir yo a investigar después; y así por ejemplo, las fotos de dos amiguetes arquitectos me hicieron fijarme de nuevo en los rascacielos que veo al pasar, y darme cuenta de que no hace falta tener 50 pisos y aparecer en todas las postales para ser simplemente espectacular o, cuanto menos, digno de una mirada más que de pasada. Esta visita en cuestión, la recordaré como la más “gastronómica”; y es que a la hora de sentarse a la mesa, los buenos comedores no diferencian fronteras ni entre tenedores, palillos, espaguetis o noodles, manteles o puestos callejeros… la curiosidad por las artes culinarias orientales no tenía límite y ¡todo tenía potencial para estar buenísimo!
Y así, durante los días que coincidimos no dejamos un puesto sin probar: dulce o salado, frío o caliente, frito, hervido o al vapor, sentadas o de pie. Un catador profesional no lo habría hecho mejor! Además, tuvimos la suerte de poder coincidir el fin de semana en Xi’an y personalmente, poder tachar ya de la lista ese destino que, 3 años después de instalarme aquí, aún tenía pendiente; cuánto mejor hacerlo en buena compañía, en un alojamiento pintoresco y además aprovechar para llevarse de vuelta a Shanghai una maleta de regalos que debieron de dejar temblando a todo el mercado de las perlas de Pekín, mientras ellas seguían ruta hacia el sur.
De la obligada visita a los Guerreros de Terracota me quedo sin duda con dos cosas: la primera, ¡que están rellenos de mercurio! (creo recordar que unos 3 litros dentro de cada uno), y que una de las fosas no la han desenterrado porque entre los guerreros hay “ríos” de dicho metal; lo segundo, los comentarios del guía… en resumen, que la gran mayoría no está excavado aún, en parte xq no saben cómo conservar la pintura de los Guerreros, y que necesitaban la ayuda de países extranjeros (entendiendo por tales a arqueólogos, grupos de investigación y demás) para encontrar una solución. Pero lo mejor, fue su conclusión: "hace 4 años que soy guía aqui y no he visto a ningún extranjero (refiriéndose a los anteriores) venir a excavar”. Y añadió sin pestañear: “será que son unos vagos...".

martes, 6 de noviembre de 2012

PORQUE SÍ.


Pues sí, efectivamente iba a dejar el blog pero supongo que no haber escrito una última entrada de despedida significa que real e inconscientemente era más dejarlo en “stand-by” que dejarlo definitivamente. Y como me seguís preguntando, queréis que os mande fotos, alguno lleva unas cuantas veces que se ha metido y ha fruncido los morros porque no había nada nuevo escrito, y –para qué negarlo- sigo viendo cosas o haciendo cosas que me hacen pensar “esto a X le encantaría, ¡tengo que contárselo!”, no voy a reprimirme por más tiempo. Al fin y al cabo, alguien tiene  que seguir entreteniéndoos cuando os metéis de tapadillo desde el curro…
Así que vuelvo. Han pasado muchas cosas desde la última vez pero no las voy a contar, al menos aquí. Ésas, si tengo tiempo y encuentro una forma de contarlas de forma que no impliquen más riesgos para mi persona, serán objeto de otra … publicación.
Así que sin seguir ningún tipo de orden cronológico, aquí os va la última historia que me han pedido que cuente detalladamente:
Resulta que en septiembre la contable de mi oficina dio a luz; respetando el “zuo yuezi” (zuo=sentarse, yue=mes, zi=measure word=elqquierasaberqueesqestudiechino!), (del que ya hablé en una entrada anterior: http://www.esta-es-la-mia.blogspot.com/2010/02/zuo-yuezi.html ), y con ánimo de ganarme poco a poco al personal, a la vuelta de las vacaciones de octubre me puse en contacto con ella para ir a verla, conocer a la niña y todas estas cosas que según me dicen, tanto aprecia de sus jefes el personal chino y en general en cualquier empresa pequeña de cualquier parte del mundo. Lo que no me esperaba cuando la llamé, ¡es que me iba a invitar a cenar a casa de sus padres, donde se fue después de dar a luz!
Aprovechando que el día anterior tenía clase de chino decidí hacerla práctica y me fui a comprar los regalos con la profesora;  primero nos fuimos a comprar una especie de mono así con pies y capucha y todo muy caliente para el invierno. Y de regalo por la invitación a cenar, aqui en China es habitual regalar una cesta de fruta (mi profe dixit); como la cesta de Navidad, pero en vez de lomo, queso y vino, llena de frutas, especialmente de importación si quieres quedar como un señor. Así que nos fuimos a la frutería a que nos la prepararan y otra vez hilando fino, xq depende de para qué situación sea la cesta, hay frutas que no se pueden meter. Por ejemplo, si vas a ver a un enfermo al hospital, no puedes meter manzanas xq la pronunciación ("pingguo"), suena parecido a estar enfermo ("bin le"); las peras tampoco son buen regalo porque su pronunciación suena parecido a "separar" o algo así. Y en el caso de las parturientas, con el tema de las restricciones de comida, hay ciertas frutas consideradas por la medicina tradicional china como "calientes", que tampoco se les pueden regalar xq no las deben de comer, tipo el durian y otras cuyo nombre en español no sé xq nunca ví allí. Un mundo del que no puedo dar muchos más detalles porque no hay nada escrito y depende también de las zonas.
Además, para mi frustración general me he encontrado en muchas ocasiones que cuando quieres profundizar un poco en estos asuntos, incluso si el chino habla inglés, después de una explicación muuuuy general, llegas muy rápido a un punto en el que todas las respuestas son del tipo “uf, es muy complicado de explicar”, o bien “es bueno para la salud y ya” o incluso “es una tradición china muy antigua, los extranjeros no lo entenderíais”. Lo cual me da que pensar que o bien ni ellos lo saben, o que simplemente no les interesa contarlo o que lo sepamos el resto.
Lo cierto es que la cena transcurrió bien; a las 5.30 pm pero bien. Cuando llegué a la casa había 4 o 5 personas de ésas que “justo pasaba por aquí” para ver a la extranjera bajarse del coche en aquél sitio tan remotamente turístico. Yo, por si las moscas, había aprendido a decir en chino "no puedo comer/beber esto xq el médico no me deja", que suena algo así como "wo bu neng chi/he ..." x si me veía en algún aprieto pero he de reconocer que su madre me agasajó con una cena de 8 o 10 platos distintos y no lo necesité. Sí tuve que decir en cambio en varias ocasiones “wo bao le!”- ¿Alguno sabe lo que significa?